Gente que camina por la calle
gente que odia la ciudad
gente que vive eternamente
luchando por su libertad.
Gente que duerme en cualquier parte
gente que no le teme al sol
gente que aun mira a los ojos
gente que cree en el amor.
lunes, 7 de junio de 2010
lunes, 31 de mayo de 2010
Sonreir
Saber que por fin puedo verte a la cara sin sentir náuseas.
Saber que si lloro, mis lágrimas son de felicidad y sonrío detrás de ellas.
Saber que si te pienso es de casualidad, no porque te busqué.
Saber que ya no mandas en mi cerebro, que ya no mandas en mi vida.
Saber que puedo ser yo, que puedo vivir, que he vuelto a creer en mí.
Saber que ya no te pienso en un nosotros, en un suspiro casi ahogado.
Saber que esa angustia que sentía se fue lejos, tal vez fue a buscarte, porque ya no la necesito.
Saber que los clavos que me mantenían anclada al piso por fin se oxidaron y se destruyeron y me dejaron andar.
Saber que eres tú muy lejos de mi, saber que soy yo muy dentro de mi.
Saber, solo saber, solo sentir, solo querer.
Saber que si lloro, mis lágrimas son de felicidad y sonrío detrás de ellas.
Saber que si te pienso es de casualidad, no porque te busqué.
Saber que ya no mandas en mi cerebro, que ya no mandas en mi vida.
Saber que puedo ser yo, que puedo vivir, que he vuelto a creer en mí.
Saber que ya no te pienso en un nosotros, en un suspiro casi ahogado.
Saber que esa angustia que sentía se fue lejos, tal vez fue a buscarte, porque ya no la necesito.
Saber que los clavos que me mantenían anclada al piso por fin se oxidaron y se destruyeron y me dejaron andar.
Saber que eres tú muy lejos de mi, saber que soy yo muy dentro de mi.
Saber, solo saber, solo sentir, solo querer.
domingo, 30 de mayo de 2010
1500 piezas
A veces me olvido de tu cara y me viene por pedacitos. Yo los junto como un rompecabezas y armo tu imagen en mi mente. De vez en cuando inclusive vienes con olor -así de avanzados somos- y yo sonrío por tenerte en la memoria a pesar de que nunca te tendré en el abrazo.
miércoles, 26 de mayo de 2010
(sin título)
Ahora sí gritó. De frío, porque la nieve le estaba entrando por los zapatos rotos, porque yéndose camino de la plaza iba Alina Reyes lindísima en su sastre gris, el pelo un poco suelto contra el viento, sin dar vuelta la cara y yéndose.
Lejana
Julio Cortázar
Pensó que se veía diferente, que se movía diferente, que olía diferente, pero era alguien más, no era ella, era una lejana, una antípoda, una que solo vivía en su imaginación y que se estaba concretando ahí, al otro lado del vidrio.
De todas maneras era imposible. Estaba cerca, cerquísima, pero las dividía una barrera de vidrio y el carro que la llevaba automáticamente quién sabe a dónde. Se separaban, no podían estar juntas, ella sabía bien qué pasaría en el abrazo porque había leído esa historia miles de veces.
Las ruedas siguieron girando, se alejaron por única vez, ya no la veré, el peligro ha pasado, ya no escribiré sobre ella, ya no sufriré por ella, ya no más.
Seguirá siendo la lejana, seguiré tratando de ignorarla, seguiré siendo yo sola.
No confundiré mi reflejo, porque ahora será siempre mi reflejo.
sábado, 22 de mayo de 2010
miércoles, 19 de mayo de 2010
Historia
No querías que ese instante acabara.
El mundo era de los dos, ese cuarto era el universo.
No querías que ese instante acabara y lo alargaste lo más posible.
Lo retuviste en tus brazos, cerraste los ojos en él.
No te diste cuenta, pero esa noche sonreiste en sueños.
Él sí lo vio, él te estuvo mirando toda la noche,
tampoco quería que ese instante acabara.
Pero los dos sabían que todo tiene su final,
solo que tú esperabas un segundo capítulo,
regresar a esa cama, a ese techo bajo ese sol.
Tarcila, él ya escribió el final, deja ya de escribir tú la historia por tu cuenta.
El mundo era de los dos, ese cuarto era el universo.
No querías que ese instante acabara y lo alargaste lo más posible.
Lo retuviste en tus brazos, cerraste los ojos en él.
No te diste cuenta, pero esa noche sonreiste en sueños.
Él sí lo vio, él te estuvo mirando toda la noche,
tampoco quería que ese instante acabara.
Pero los dos sabían que todo tiene su final,
solo que tú esperabas un segundo capítulo,
regresar a esa cama, a ese techo bajo ese sol.
Tarcila, él ya escribió el final, deja ya de escribir tú la historia por tu cuenta.
sábado, 15 de mayo de 2010
Eureka
Ya sabemos qué te pasa, Tarcila.
Lo que ocurre contigo es que nunca dejaste cicatrizar tus heridas. No cicatrizaron y no se borraron.
Lo que hiciste fue quemarlas con un fierro y dejaron marcas más profundas y más feas, como para no dejarte olvidar tu dolor.
Ese es tu problema, mi Tarci.
Lo que ocurre contigo es que nunca dejaste cicatrizar tus heridas. No cicatrizaron y no se borraron.
Lo que hiciste fue quemarlas con un fierro y dejaron marcas más profundas y más feas, como para no dejarte olvidar tu dolor.
Ese es tu problema, mi Tarci.
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