jueves, 28 de enero de 2010

Cuando se mueren, los perros se ponen tiezos, como muñecos de felpa de mala calidad.
Los basureros tiran la basura del camión a la calle, y hay gente que busca en ella algo de comer y lo encuentra.
El aire a veces huele a pescado, otras a huevo podrido, otras a desagüe. Yo no sé qué olor me tocará mañana.
Los niños tienen manchas en la piel y les cuesta concentrarse.
El río es marrón y a él dan a parar gallinazos, gaviotas y basura.
Yo aprendí a querer al río, ignorar lo feo y solo ver sus bordes verdes.
No escuché la bulla que me acompañaba y solo miré. Conocí e hice todo eso mío.

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