viernes, 4 de abril de 2014

(In)finito

Desaparecer en el abrazo le pareció una buena idea.
Y, cuando lo hizo, el universo entero empezó a derretirse a su alrededor.
Empezó a caer lentamente,
como flotando
como suspendida
en un éter
inmortal.
Como por un abismo
que solo la llevaría
a la vida eterna.
Cuando lo abrazó, no vio más que oscuridad
y estrellas que luchaban
contra la noche
y la encendían en un ir y venir
de amor.
¿Dónde estoy?
Se preguntó.
Y siguió cayendo.
Las estrellas le contestaron lo que quería escuchar.
Sonrió y continuó
desapareciendo
en el abrazo.
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