jueves, 22 de septiembre de 2011

11 a primavera

No me pidas
que te escriba
un poema
simbolista.
No soy tan inteligente
ni tan
sensible.
No podré escribir
que tu risa es azul
o que tu voz es dulce.
Mejor
pídeme que hable
de lo que veo.
Puedo hablarte
del río de basura
que veo dos veces
al día
cuatro días
por semana.
Puedo contarte
de los niños
de ocho años
que saben más lisuras
que tú y yo.
No citaré
a Rimbaud
ni a Baudelaire.
Citaré a seres
tal vez más humanos
tal vez más mortales
que hoy
me han visto
salir del trabajo
cubierta en polvo.
Y no, el polvo no era dulce
ni alegre.
El polvo
simplemente
era
polvo.
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