miércoles, 28 de mayo de 2014

Sin título

Lo tocó.
Pasó sus manos por su cara.
Su nariz
sus ojos
y su boca.
No lo miró.
No necesitó verlo
para saber
que no era Él.

Esa no era la piel
que tantas veces
había besado.
Sus manos no reconocían
ese rostro;
las líneas de su frente
no contaban
la misma historia.

Se llevó las manos
a los bolsillos.
Se dio la vuelta
y regresó
a la piel de siempre.
A la piel conocida.
Al amor.
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