jueves, 31 de julio de 2014

(olutít nis)

Tarcila descubrió
todo lo que no había
conocido antes:
fue niña otra vez.

Rodó por el pasto
riendo,
abriendo los brazos
y gritando:
volvió a nacer.

Volvió a nacer,
a crecer
a ser
a hacer.

Tocó el universo
con sus manos.
Fue al centro de la galaxia
y volvió
infinitamente
más sabia,
más humana.

Bailó al ritmo
de una música
que solo sonó
en su cabeza

y se consideró
se sintió
se supo
eterna.
Inmortal.
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