domingo, 26 de julio de 2009

corto

Tarcila se quedó mirando por la ventana, tratando de imaginarse las cosas más tristes. "La noche es triste", pensó. Pero no pudo llorar.
Prestó atención a los árboles de su jardín, que se mecían con el viento. En la lluvia, que no había parado desde el día anterior. Miró fijamente al cielo sin estrellas, a ese cielo cubierto de nubes moradas que no anunciaba otra cosa que la tempestad. Y siguió sin poder llorar.
Entró a su cuarto, tal vez alguna canción triste pudiera sacar de su estómago ese nudo que no la dejaba hablar. Escuchó un tema tras otro, las melodías más melancólicas, pero no pudo llorar.
Tarcila quería salir. Claudia quería entrar. Tarcila y Claudia se debatían entre si debían sonreír o si lo único que les quedaba esa noche eran las lágrimas. Y no pudieron llorar.
Tarcila volvió a la ventana, buscando más tristezas. "El atardecer es más triste", pensó "no voy a poder llorar". Y no pudo llorar.
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