jueves, 14 de agosto de 2014

Abrir de ojos

Desperté contigo a mi lado
pero no eras más
que un aire tibio en la almohada.

Tu respiración
no se convirtió
en un abrazo

porque tus manos
estaban ya lejos
de mi cuerpo.

Desperté contigo a mi lado
y no me miraste
ni me dijiste te quiero.

Tu sonrisa
no se transformó
en luz

porque tu boca
ya besaba
otros labios.

Desperté contigo a mi lado
eras tú y no lo eras
pero te escuché claro.

Te supe dentro de mí
en mi cuerpo,
en mi vida, en mi piel.

Y tu olor
no era ya más
que un recuerdo viejísimo.

Desperté
contigo, sin ti
a mi lado.

Volví a dormir
y a despertar
y seguiste ahí,
evidente.
Sin mí.
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