viernes, 6 de junio de 2014

rojo y negro

no me enamoré de tus ojos
sino de la forma que tenías
de desnudarme con una mirada.

tampoco me enamoré de tus manos;
las amé solo cuando pasaron
por mi pelo, mis brazos y mi cintura.

ni de tu boca,
que era mía
cuando me sonreía y besaba mis labios.

era amor cuando escuchaba tu voz
repitiendo mi nombre,
diciendo "te quiero".

no me enamoré de ti
ni de tus ojos
de tu boca
de tus manos
ni de tu voz.

me enamoré de lo que eras tú
cuando estaba yo.
de lo que éramos
cuando estábamos
los dos.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Sin título

Lo tocó.
Pasó sus manos por su cara.
Su nariz
sus ojos
y su boca.
No lo miró.
No necesitó verlo
para saber
que no era Él.

Esa no era la piel
que tantas veces
había besado.
Sus manos no reconocían
ese rostro;
las líneas de su frente
no contaban
la misma historia.

Se llevó las manos
a los bolsillos.
Se dio la vuelta
y regresó
a la piel de siempre.
A la piel conocida.
Al amor.

viernes, 9 de mayo de 2014

Tristeza

Era tristeza.
Como el arreglo de flores
que alguien olvidó quitar de una plaza
y yace muerto bajo la estatua del conquistador.
Como un amor terminado
de un solo lado
y de otro lado infinito.
Como un cielo morado
en una tarde de invierno.

Era tristeza pura
como una risa sin eco
como un charco de agua
en medio de un parque sin niños.
Como tus manos
en mi mente en mi cuerpo.
Como esos árboles que decoran avenidas concurridas
llenos de hollín y de olvido
faltos de agua, de amor.

Era tristeza
como un hueco en el pecho
como las conversaciones imaginarias
que ya sabía de memoria.

Era tristeza
era dolor
era olvido
era,
quizás
tu voz.

jueves, 24 de abril de 2014

(_______________)

Lo amó como solo se ama 
a las miradas de antiguos amores.
De amores que nunca fueron
de camas sin sueños compartidos.
En sus ojos pudo recordar
aquellos ojos que la miraron
tiempo atrás.
Esos ojos que atravesaron su ropa
su cuerpo
su mente
y la dejaron ahí
desnuda y desvalida
teniendo como única arma
-inútil al fin-
al amor. 

viernes, 4 de abril de 2014

(In)finito

Desaparecer en el abrazo le pareció una buena idea.
Y, cuando lo hizo, el universo entero empezó a derretirse a su alrededor.
Empezó a caer lentamente,
como flotando
como suspendida
en un éter
inmortal.
Como por un abismo
que solo la llevaría
a la vida eterna.
Cuando lo abrazó, no vio más que oscuridad
y estrellas que luchaban
contra la noche
y la encendían en un ir y venir
de amor.
¿Dónde estoy?
Se preguntó.
Y siguió cayendo.
Las estrellas le contestaron lo que quería escuchar.
Sonrió y continuó
desapareciendo
en el abrazo.

sábado, 29 de marzo de 2014

Condicional

Si el café de las cinco
Si los carros que pasan
Si los labios que ríen
Si tu mano en su espalda

Si los viajes en barco
Si la muerte en la cama
Si la lluvia de noche
Si el sol en la playa

Si el olor de las flores
Si no queda esperanza
Si cantar las canciones
Si quiero la venganza

Si los niños que lloran
Si las madres que callan
Si el final de la aurora
Si los perros que ladran

Si los amigos que juegan
Si la vida que acaba
Si mi ego que merma
Si quererte no basta

Si la voz en silencio
Si el calor de tu almohada
Si te digo que creo
Si no tengo más nada

Si el cura que reza
Si el cuaderno en la sala
Si el dolor de cabeza
Si el papel sin palabras

Si el olor de las flores
Si no queda esperanza
Si cantar las canciones
Si quiero la venganza

jueves, 26 de diciembre de 2013

Items antiguos

Podíamos hablar de la magia
del olor
de las flores
y tú lo sabías.

Sabías qué pensaba
cuando me decías
cosas sin sentido
y si reía
o lloraba
sabías que era
o  no
por ti.

Sabías mirarme
sin que me diera cuenta.
Sabías contar
historias
como si fueran ciertas.
Y agarrar mi mano
cuando lo necesitaba.

Podíamos hablar de la magia
del olor
de las flores
y del verano.
De los veranos que pasaron separados
sin conocernos
preguntándonos dónde estaría el otro.

Podíamos hablar
o callar y decir tanto.
Podíamos mirarnos
y sentir que nos alcanzábamos
sin tocarnos.

Era la magia del olor
de la primavera
o era tu magia
o era la mía.
O éramos los dos o nadie o todos.

Podíamos hablar de la magia
podíamos ser
la magia
Podíamos soñar la magia.
Podíamos soñar.