Perteneces a todos
pero no eres la ciudad,
aunque como ella,
estás llena de soledades.
El cielo,
el suelo
y el infierno
vienen juntos
con tus soledades.
El fin de la pesadilla
llegará pronto.
Al despertar
descubrirás que
viviste el más
sublime de los sueños.
Cerrarás los ojos
intentando volver,
pero quedarás en vela
en una noche eterna.
Como la ciudad
perteneces a todos.
Como el cielo,
el suelo
y el infierno
y tus tan amadas
soledades.
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jueves, 10 de septiembre de 2015
jueves, 18 de junio de 2015
infierno
El ángel ha venido otra vez.
"Por fin", pienso.
"Llegó la hora de irme".
Pero no:
el ángel ha venido
para burlarse de mí.
No podré seguir sus pasos,
no ha dejado huella;
solo el insoportable eco
de su voz.
El trágico recuerdo
de su risa.
Será la eterna espera
la que me mantenga viva,
la ilusión maligna
del mañana.
De nuevo vendrá el ángel,
yo respiraré
solo para que su risa
-esa mueca retorcida-
me enseñe la verdad.
"Por fin", pienso.
"Llegó la hora de irme".
Pero no:
el ángel ha venido
para burlarse de mí.
No podré seguir sus pasos,
no ha dejado huella;
solo el insoportable eco
de su voz.
El trágico recuerdo
de su risa.
Será la eterna espera
la que me mantenga viva,
la ilusión maligna
del mañana.
De nuevo vendrá el ángel,
yo respiraré
solo para que su risa
-esa mueca retorcida-
me enseñe la verdad.
Etiquetas:
invierno,
muerte,
sin título,
soledad,
vida
jueves, 9 de abril de 2015
No apagues la luz
Te recordaré cada séptimo día.
Las caminatas
y las olas reventando salvajes
contra las piedras.
Recordaré el sol
brillando a nuestra derecha
y ausente a la izquierda
como adivinando la despedida
y llorando de antemano.
Pensaré en ti
y en tu risa
tus manos
y tu invierno,
el abrazo roto
y las promesas
que jamás serán.
Te recordaré al nacer el sol
cada séptimo día.
El alba anunciará tu regreso fugaz.
Para el ocaso
tu imagen ya se habrá ido.
Las caminatas
y las olas reventando salvajes
contra las piedras.
Recordaré el sol
brillando a nuestra derecha
y ausente a la izquierda
como adivinando la despedida
y llorando de antemano.
Pensaré en ti
y en tu risa
tus manos
y tu invierno,
el abrazo roto
y las promesas
que jamás serán.
Te recordaré al nacer el sol
cada séptimo día.
El alba anunciará tu regreso fugaz.
Para el ocaso
tu imagen ya se habrá ido.
jueves, 21 de agosto de 2014
no buscar
Me perdí
entre los árboles
o detrás de un cartel
de prohibido estacionar.
Me fui perdiendo poco a poco
y en el proceso
te fui perdiendo a ti
los fui perdiendo a todos.
Perdí la poca cordura
que me quedaba.
Perdí la respiración,
perdí la sangre.
Me perdí muy lento
casi sin darme cuenta
y cuando lo vi,
llegó el dolor.
Tal vez ya estaba muerta cuando me encontraste entre los escombros del fin del mundo.
Quizás lo que sacaste de entre las piedras era mi cuerpo sin alma.
Y cuando despertamos, éramos ya un recuerdo tan lejano, que casi sonaba ficticio.
Estabas por todas partes, pero no nos reconocimos.
Total,
ya me había perdido
hacía mucho.
¿Qué más daba?
Si era mi cuerpo
o era el tuyo
o era solo un pedazo
del ayer.
Me perdí,
nos perdí,
nos perdimos.
En plural.
entre los árboles
o detrás de un cartel
de prohibido estacionar.
Me fui perdiendo poco a poco
y en el proceso
te fui perdiendo a ti
los fui perdiendo a todos.
Perdí la poca cordura
que me quedaba.
Perdí la respiración,
perdí la sangre.
Me perdí muy lento
casi sin darme cuenta
y cuando lo vi,
llegó el dolor.
Tal vez ya estaba muerta cuando me encontraste entre los escombros del fin del mundo.
Quizás lo que sacaste de entre las piedras era mi cuerpo sin alma.
Y cuando despertamos, éramos ya un recuerdo tan lejano, que casi sonaba ficticio.
Estabas por todas partes, pero no nos reconocimos.
Total,
ya me había perdido
hacía mucho.
¿Qué más daba?
Si era mi cuerpo
o era el tuyo
o era solo un pedazo
del ayer.
Me perdí,
nos perdí,
nos perdimos.
En plural.
jueves, 24 de abril de 2014
(_______________)
Lo amó como solo se ama
a las miradas de antiguos amores.
De amores que nunca fueron
de camas sin sueños compartidos.
En sus ojos pudo recordar
aquellos ojos que la miraron
tiempo atrás.
Esos ojos que atravesaron su ropa
su cuerpo
su mente
y la dejaron ahí
desnuda y desvalida
teniendo como única arma
-inútil al fin-
al amor.
Etiquetas:
cositas de amor,
mirada,
ojos,
soledad
lunes, 2 de mayo de 2011
Lejos
Tarcila lo percibía en su cama
lo sabía a su lado
abrazándola por la espalda.
Lo sentía respirar en su cuello
besar cada una de sus pecas:
no era un sueño
estaba físicamente ahí,
eran su olor, su voz, su piel
lo que la abrazaba.
Y al momento del amor,
no pudo tenerlo.
Su fantasía, su tan real fantasía
la había engañado una vez más.
lo sabía a su lado
abrazándola por la espalda.
Lo sentía respirar en su cuello
besar cada una de sus pecas:
no era un sueño
estaba físicamente ahí,
eran su olor, su voz, su piel
lo que la abrazaba.
Y al momento del amor,
no pudo tenerlo.
Su fantasía, su tan real fantasía
la había engañado una vez más.
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