domingo, 18 de abril de 2010

Tarcila ha vuelto a hablar de ella

Me gusta verme.
En fotos, en el espejo, me gusta verme.
Me gusta verme para saber quién soy, para recordarme.
O para olvidarme.
Me gusta leerme.
En papel, en mi mente, me gusta leerme.
Me gusta leerme para conocerme más, para quererme.
O para odiarme.
Me gusta escucharme.
En una grabación, en tu voz, me gusta escucharme.
Me gusta escucharme para reconocerme, para identificarme.
O para contrastarme.

Me gusta sentir que estoy viva, que soy parte de mí.
Me gusta saber que cuento conmigo, que no me voy a ir.
Me gusta pensar que tal vez sea la única persona con la que pueda contar.

Me gusta aprender cosas nuevas de mí, me gusta sorprenderme de vez en cuando.
No es ego, es necesidad. Necesito saber quién soy. Necesito conocerme para poder conocerte. Necesito identificarme conmigo misma antes de salir al mundo y enfrentarme con decenas de personas todos los días.
Necesito saber quién soy, qué quiero, cómo me veo, qué pienso, cómo razono.
Necesito saberme para saberte. Para saber a los demás.
No es ego, no. Es pura necesidad, es puro instinto de supervivencia.
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