sábado, 10 de abril de 2010

Adiós

Sentimos que nos estamos diciendo adiós.
Ya todo se está volviendo nuevo y no hay lugar para lo viejo, para nosotros.
Somos viejos, somos historia antigua, sin tiempo, sin lugar. Todo ya cambió y nos estamos diciendo adiós.
Somos lo ya casi olvidado, lo que, si no se nombra, no se recuerda.
Incluso ya casi ni tenemos nombre. Nuestro nombre, de mil letras, ahora solo tiene un par. Se han borrado las demás y es difícil descrifrarnos.
Sentimos que nos estamos diciendo adiós. O tal vez no nos podamos decir adiós, quizás sea demasiado tarde para voltear y hacer siquiera un ademán con la mano.
Quizás nos hemos hecho demasiado viejos como para mirarnos.
Quizás nos hemos hecho demasiado viejos como para hacer un gesto de despedida.
Pero nos estamos diciendo adiós, con la mano, con la cabeza, con la boca o con la mente.
Nos estamos diciendo adiós, cada uno a un lado del camino, yendo en direcciones contrarias.
¿Contrarias, o paralelas?
Sea como sea, no nos encontraremos más, estamos ya a kilómetros de distancia, nos decimos adiós.
Nos estamos diciendo adiós sin amor, sin cariño, pero sin odio. Simplemente nos despedimos, nos separamos, ya con indiferencia, ya con dejadez.
Nos estamos diciendo adiós y no sé si me conmueve, si me mueve al menos. No sé si siento algo por esta separación.
Nos estamos diciendo adiós y yo sigo aquí, sin tratar de cambiar el rumbo, de volver a ti.
Nos estamos diciendo adiós, nos estamos diciendo adiós y tú no quieres regresar. Tampoco quieres irte, te da igual, pero nos estamos diciendo adiós.
No es que nos obliguen a seguir, no es que nos obliguen a volver. No queremos irnos, no queremos quedarnos, solo avanzamos, es inercia, es fuerza de gravedad que ha hecho lo que quería, se ha vuelto loca la fuerza de gravedad y nos atrae a lados diferentes.
¿Qué queremos? ¿Qué quieres tú?¿Qué quiero yo?, no sé.
¿Qué quiero yo? Ya ni sé para qué empecé esto, ya ni sé para qué vine acá.
He olvidado lo que soy, hemos olvidado lo que somos, lo que queremos, por lo que luchamos.
Sentimos que nos estamos diciendo adiós y no nos mueve, no nos conmueve. No nos compete. Nos desligamos del adiós, nos desligamos del sentir.
Nos desligamos del sentirnos, porque nos estamos diciendo adiós.
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