domingo, 9 de mayo de 2010

Ay, Tarcila

Ay, Tarcila, cuándo no enamorándote de extraños.
Te has enamorado otra vez, sabiendo que no vas a llegar a nada, sabiendo que a ese nuevo desconocido no lo vas a volver a ver.
Lo buscarás en redes sociales. ¡Ni siquiera sabes su nombre! Pero lo encontrarás.
Ay, Tarcila.
Seguro esta noche te quedarás dormida imaginando que se encuentran, y que esta vez, ese trago que te invitará durará más que lo que el vaso diga.
Y te invitará a bailar. Te agarrará de la cintura, te apretará fuerte contra él y tú apoyarás tu cabeza en su hombro, agarrarás su mano con fuerza y no querrás soltarlo. Sonreirás imaginándolo. Pero sabes que no sucederá.
Ay, Tarcila.
Mantendrás esta ilusión vacía y sin fundamentos, y será lo que te ayude a sonreír por varios meses.
Ay, Tarcila.
Ay.
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