miércoles, 30 de junio de 2010

Ruido

Sentía una música, un ruido y no estaba segura de si venía de fuera o de dentro de mi cabeza. Entonces, no le di importancia y cuando dejó de sonar, me pregunté si se habrían malogrado mis audífonos o si se habría acabado la batería. El ruido fue parte de mí por un rato y todavía me hace falta. No lo convertí en nada de provecho: un verso, un estribillo, una canción. El ruído me quería acompañar por siempre, como un alma, pero yo lo ignoré. Y como lo ignoré, él no me necesitó más y, sin ningún aviso, se desvaneció. Fue entonces cuando sentí un vacío en el oído derecho.
Publicar un comentario