jueves, 4 de octubre de 2012

La luna

Dices que tienes que observar
y conversar
Y yo me pregunto aquí sola
¿Con quién hablaré yo? ¿A quién observaré?
Si mi voz y mis ojos se han gastado
y así todavía existieran,
no tienen a quién mirar
porque no hay nada
alrededor.
No hay nadie.
Mis brazos, que siguen fuertes
no tienen a quién abrazar.
Mis labios, que se están secando
no tienen a quién besar.
Mis oídos ya no oyen,
pues no hay música ya
y mis pies no quieren andar.
Aunque mi cerebro les dice “huyan, váyanse lejos de aquí”
ellos no le hacen caso.
Entonces mi cerebro quiere llorar
pero mis ojos ya no tienen lágrimas.
Entonces mi cerebro quiere gritar
pero mi garganta ya no tiene voz.
Entonces mi cerebro quiere golpear
pero en mis brazos se forma el abrazo.
Dices que tienes que observar
y conversar
Y yo me pregunto aquí sola
¿Cómo te hablaré? ¿Cuándo te veré?

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